1. Documentación médica completa
Es la piedra angular de cualquier reclamo. Conservá todos los certificados de atención, historias clínicas, estudios complementarios (radiografías, resonancias, tomografías, electromiogramas), recetas, indicaciones de tratamiento y constancias de internación. La continuidad del tratamiento sin abandonos es decisiva: cada interrupción la usa la contraparte para argumentar que las lesiones no eran tan graves.
2. Denuncia policial
Es un instrumento público con valor probatorio reforzado. Acredita fecha, lugar, mecánica del hecho y participantes. Si no la hiciste el día del accidente, sigue siendo recomendable hacerla apenas sea posible.
3. Constancias de la atención inicial
El primer parte médico, la atención del SAME o el ingreso a la guardia hospitalaria son piezas fundamentales: vinculan en tiempo real las lesiones con el accidente y dificultan que la contraparte alegue que las dolencias son anteriores o ajenas al hecho.
4. Testigos presenciales
Personas que vieron el accidente o sus consecuencias inmediatas. Conservá nombre, DNI y teléfono. Su declaración en sede judicial puede definir un caso, especialmente cuando se discute la mecánica del siniestro o la responsabilidad concurrente.
5. Documentación gráfica
Fotos del lugar, los vehículos, marcas en el pavimento, semáforos, señales y posición final de los rodados. Si hay cámaras de seguridad municipales o privadas, anotá su ubicación: pueden requerirse mediante oficio antes de que las imágenes se sobreescriban (suele ocurrir en plazos cortos, entre 7 y 30 días).
6. Recibos de sueldo y constancias laborales
Para acreditar lucro cesante e ingreso base de cálculo: los doce recibos previos al accidente, certificación de servicios y remuneraciones, contrato de trabajo y CCT aplicable.
7. Comprobantes de gastos
Tickets de farmacia, facturas de remises sanitarios, presupuestos y facturas de reparación del vehículo, gastos de internación. Todo se reembolsa si está documentado.
8. Pericia psicológica
Cuando se reclama daño psicológico autónomo, se requiere informe de un profesional matriculado que acredite secuelas como estrés postraumático, fobias o trastornos de ansiedad vinculados al accidente.